|
|
Un observatorio abandonado



Imágenes del telescopio, un Newton de 400 mm, con un Celestron
de 200 mm en paralelo. En la imagen inferior, un detalle del eje de
ascensión recta recién engrasado |
En la década de 1980, un grupo de aficionados formó la Agrupación
Astronómica de Albuixech, localidad de 4.000 habitantes situada a 11
kilómetros al Norte de Valencia, en plena huerta. Contaron con el apoyo
del ayuntamiento que les cedió el uso de un local en la casa de la
cultura para sus reuniones, así como la instalación en la terraza de un
observatorio, que funcionaría hasta entrada la década de 1990 en que la
entidad se disolvió. Desde entonces el observatorio permaneció
abandonado.
Mi domicilio se encuentra a
4,5 kilómetros del observatorio, por cuya puerta paso varias veces por
semana por cuestiones de trabajo. Llevo años viendo el abandono de las
instalaciones e intentando contactar con alguno de los miembros de la
desaparecida agrupación astronómica.
En 2006, la legislatura del
PP se estaba terminando y se avecinaban elecciones municipales al año
siguiente. Pensé que era un buen momento, pues ya se sabe que los
políticos procuran apuntarse a cualquier cosa que mejore su imagen de
cara a la galería. Pero lo que encontré era la antítesis de lo que
esperaba Mi propuesta fue simple: pedía que me dejarán acceder a las
instalaciones para ver como estaban por dentro y evaluar la viabilidad
de su puesta de funcionamiento. En caso de que así se hiciese, por mi
parte haría sesiones públicas de observación y podría utilizar el
observatorio para mis observaciones particulares. A pesar de mi
insistencia, no conseguí despertar interés ni por el alcalde, ni por nadie de su equipo. Total silencio por su parte.
Como el tema no pintaba
bien, esperé a las elecciones de marzo 2007 con la esperanza de que se
produjeran cambios en el consistorio, cosa que sucedió. El PSOE se hizo
con la alcaldía con el apoyo de IU. Esperé unos meses y en, julio,
contacté con José Vicente Andreu, el nuevo alcalde, que se mostró
decidido a apoyar mi propuesta. A principios de 2008 quedamos en ver el observatorio y ese
día comprendí lo que es un abandono de más de una década. Una espesa capa de polvo y
suciedad lo cubría todo, los telescopios, mobiliario, ordenador, etc. Y
el óxido era evidente por casi todos los rincones.
Me sorprendió el
diseño de la montura ecuatorial de cuna, poco habitual entre
aficionados, más acostumbrados a trabajar con ecuatoriales alemanas o
con monturas de hoquilla. Es de construcción artesanal muy robusta pero que ha
sufrido mucho deterioro y presenta bastantes holguras. El tubo es de PVC, muy pesado y todo el
conjunto se encuentra equilibrado por un sin fin de contrapesos, que
elevan su masa total al nivel de un instrumento de mayor envergadura. A
priori, el sistema de seguimiento parece un derivado de Bartels,
controlado todo por un viejo procesador 286.
Antes que nada pedí que se
hiciese una limpieza del local para poder trabajar allí. Tras esto, de
nuevo hubo un paréntesis de meses sin avanzar. Todo fueron esperas, más
esperas y "ya hablaremos más adelante". Uno de los miembros de la
antigua agrupación local nos acompañaba, pero ya no volví a tener
noticias suyas, ni respondió a mis llamadas, confirmando mi primera
impresión de que no estaba dispuesto a colaborar. A mediados de 2009,
comienzan obras de mejora de la casa de cultura que paralizaron todo
durante un año.
Llega el verano de 2010. Han
pasado tres años y todo está aún por hacer. Empiezo a creer que todo se
diluirá en los despachos, así se lo hago saber al alcalde. Pero parece
que de nuevo se mueve el tema pues han concluido las obras en la casa de
cultura que impedían el acceso al observatorio. Entonces aparece en
escena la AVA (Asociación Valenciana de Astronomía) con los mismos
propósitos que yo. El alcalde les informa de que está en contacto
conmigo desde el inicio de la legislatura y que hablará conmigo. Me llama
y quedamos en mover el tema
juntos a la vez Ayuntamiento, AVA y un servidor.
|
 |
 |
|
Vista desde el
exterior sobre la huerta y la ciudad de Valencia al fondo |
|
 |
 |
|
Tubo Celestron de 200 mm. Su color original era naranja, pero
puede apreciarse que apenas queda resto del mismo. En la imagen,
el prisma cenital mira hacia el suelo, pero no se encontró así,
sino mirando hacia arriba y sin tapa. No es de extrañar que
viéramos alguna araña dentro del tubo, pero de las que se
caminan, no de las nuestras |
|
 |
 |
|
Vista y detalle del interior de la cúpula en las que se puede
apreciar su grave deterioro |
La primera aventura: el estado óptico de "la criatura"
Por una portezuela lateral
del tubo ,se podía acceder al espejo. Tras una primera inspección se me
cayó el alma a los pies al ver su lamentable estado. Sin embargo,
albergaba la esperanza de que fuese polvo que desapareciera con un
buen lavado, pero pronto vimos que algún orificio en la cúpula había
permitido el goteo de agua sobre el tubo, la cual parecía haber llegado
al espejo.
Pero para saberlo había que
extraerlo y eso era más complicado de lo que parecía. Tras muchas
maniobras para extraerlo por la base, no dimos cuenta de lo impensable:
sólo lo podrían haber introducido por la boca del tubo, que es pon donde
deberíamos extraerlo. Tras cosas maniobras, el espejo estuvo fuera con
su secundario, y me los traje a casa para limpiarlos.
Extraer a la "criatura", que
es como he dado en llamarla, de las entrañas del tubo fue como una
"cesárea astronómica" maniobrando entre tres personas hasta extraer la.
La criatura es un bloque de 7,5 centímetros de grosor y 22
kilogramos de peso. Imaginaos tras dos lavados de esa pieza como se me
quedaron los brazos.
Tras limpiarla sigue
pareciendo sucio como si tuviese un papel vegetal sobre su superficie.
Eso confirma mi sospecha de que necesita un nuevo aluminizado, pero
previamente hay que conocer la calidad de su superficie. Desconocemos
quién lo fabricó y si su acabado es bueno.
Seguiré informando ...
|